¡TELÉFONO EN LA REDACCIÓN! (02)

¡TELÉFONO EN LA REDACCIÓN! (2)
Entre Ríos, todos los bardos



El teléfono siempre suena en las redacciones. A veces los interlocutores resultan sorprendentes. A veces se producen diálogos que permiten tocar diferentes temas de la actualidad. A veces no hay quién atienda. Esta sección, a cargo de Américo Schvartzman, se limita a escuchar conversaciones ajenas y desgrabarlas. Dicen que se divierte con eso. Pero lo peor es que quiere compartirlo con los lectores de Análisis.

Por A.S.


- Buen día. ¿Me podría comunicar con...? Uy... Cómo se llamaba...
- ¿Con quién desea hablar?
- Es que no sé. Hablé hace unos días, pero nunca me dijo el nombre.
- No importa, acá están todos ocupados. ¿Quiere intentar más tarde...?
- No, no, no, hablo con usted nomás. ¿Por casualidad no fue quien me atendió hace unos días?
- Bueno, tal vez si usted se presentara yo sabría decirle, pero de esta manera es un poco difícil.
- Vamos, hombre, debería reconocerme por mi acento. Según me dijo la vez anterior, me había notado un tono “raro, como centroamericano”, si no recuerdo mal.
- Ah, ahora lo reconocí. Claro, es usted. Bueno, dígame, qué anda necesitando.
- Nada en especial, sólo algunas precisiones para completar mi informe. Resulta que conseguí una changuita, como dicen ustedes, y ahora no sólo trabajo para el subsecretario coordinador de Políticas Integradoras para América Latina de la Agencia para el Desarrollo de las Relaciones Americanas que asesora al Gobierno de los Estados Unidos de América, sino que también enganché un pequeño servicio para el Palacio Planalto.
- ¿Para el Gobierno de Brasil?
- No directamente, como siempre, se trata de servicios tercerizados.
- Bueno, vamos al grano porque tengo poco tiempo.
- Si quiere ir al grano, excelente, porque precisamente iba a preguntarle por el tema del campo.
- No, es una forma de decir. Yo de campo no sé mucho.
- Precisamente, en Brasil hay una bancada ruralista, con bastante peso en el Parlamento. Y acá, en Entre Ríos, parece que vamos rumbo a eso. Es como una especie de cambio de época, de transferencia de poder entre clases sociales. Una especie de revolución incruenta, donde los pequeños campesinos, sojuzgados y oprimidos hasta hace poco, comienzan a acceder al poder político. ¡Una especie de Toma de la Bastilla entrerrianense!
- Entrerriana, se dice. Disculpe que le pregunte, pero ¿qué está fumando usted? Creo que le está haciendo mal.
- Yo no consumo ninguna sustancia adictiva, como alcohol o tabaco. ¿Por qué me pregunta eso? Fíjese la formidable renovación de la política de esta provincia, con el surgimiento de nuevos líderes sociales, que expresan a los pequeños productores tanto tiempo expoliados, figuras como Atilio Benedetti, Jorge Chemes, Hilma Ré o Alfredo De Angeli, todos ellos coparticipando del poder, y los tres primeros sentados en sus bancas en el Congreso! A eso me refiero, se trata de una revolución, en paz, pero revolución al fin.
- Mire, ninguno de los que mencionó vendría a ser nada parecido a un pequeño productor oprimido. Son algunos de los productores más fuertes de la provincia. Excepto el Torito, que ya no se debe acordar de a quién tiene como enemigo, si a Botnia, los Kirchner o alguno de los personajes de Tinelli.
- No entiendo. ¿Acaso no los apoyaron los miles de pequeños productores de la provincia?
- Y sí. ¿Qué tiene que ver? O acaso los trabajadores y desocupados de la provincia no votan, en buena medida, al peronismo?
- Mire, yo hice un curso de sociología, así que usted no me va a engañar con sus cosas raras. Esos trabajadores y desocupados están representados fielmente por el peronismo, con dirigentes surgidos de sus propias raíces, tales como Antonio Alizegui, Allende o Santiago Gaitán, todos ellos proletarios combativos, que llevan la voz obrera al gobierno de Iribarrin...
- Urribarri. Mire, tiene todo confundido usted. Y yo no sé si tengo tiempo y capacidad para explicarle todo ese lío.
- ¿A qué se refiere?
- Para empezar, esos tres que mencionó primero, tienen poco que ver entre sí. Es dudoso que representen a los trabajadores... Bueno, quizás sí, pero al menos nadie sabe cuánto hace que dejaron de serlo, viven como ricachones, y además están peleados entre ellos, por ejemplo le cito a Gaitán, que es peronista, pero de otro peronismo (parece) que el de Urribarri: “Por lo bajo todos los intendentes a la hora de votar están con Busti. Desgraciadamente el Gobierno provincial somete a los intendentes, como el Gobierno nacional a los gobernadores, pero cuando la fecha se acerque van empezar a saltar de un lado para otro, probablemente dejen solo tanto al gobernador (Sergio Urribarri) como al matrimonio Kirchner”.
- ¿Eso dijo Gaitán? No puede ser.
- Recuerde que esto es Entre Ríos, todo puede ser.
- Eso sí. Fíjese que hoy vi que el Gobierno le ofreció a los estatales un 15 por ciento de aumento, que es mucho más de lo que aumentó la canasta familiar según los números del Gobierno. ¡Qué generosidad, eso no se ve en todos lados!
- Otro error de su parte. Un 15 por ciento no es nada, si sólo en febrero el valor de la canasta básica de alimentos aumentó un 7,2. Es una limosna.
- Pero entonces no van a aceptar.
- Va a depender de cómo sigue la interna del PJ.
- ¿Pero cómo un reclamo salarial se va a dirimir en función de las disputas internas de un partido, en qué cabeza cabe?
- No entendió, es al revés. La interna del partido se dirime en cada pulseada, y no a la inversa. Pero en fin, ¿por qué no me dice qué quiere? Porque en serio, yo estoy ocupado.
- Quiero corroborar algunos datos. Acá tengo un informe que señala que la provincia debería estar bárbara, porque si se cumpliera con la Ley de Coparticipación, tendría un superávit de casi mil millones de pesos. Le leo: “el gobierno provincial dejó de percibir 1.443 millones de pesos”, y como tiene un déficit de 580 millones, se calcula...
- Sí, eso lo publicamos nosotros. ¿Cuál es su duda?
- Más que una duda, quiero saber, me imagino que el gobernador Iribarren debe estar accionando ante la justicia, para recuperar ese dinero. Vi que otros lo hacen...
- Urribarri. No, él no. Desde el inicio de su gestión reptó ¡perdón! Optó por otra táctica: prefiere llevarse bien con el Gobierno nacional, para que le liberen algunos fondos cada tanto...
- No entiendo. ¿No fue por ese tipo de cosas que la Argentina tuvo en el siglo 19 una guerra civil que duró casi cuarenta años, y que recién terminó cuando los generales Urquijo y Mitra acordaron la unidad nacional en Pavón?
- Hmmm. Está un poquito cambiada la historieta. Eran Urquiza y Mitre, y Pavón fue una batalla, pava pero batalla al fin. En lo que sí tiene razón es en el motivo de tanta pelea, para que la cosa termine como ahora. Pero además, déjeme decirle, algo, y que conste que esto lo digo desde mi condición de convencido federal, defensor de la soberanía provincial.
- Soy todo oídos. Sospecho que va a salir con alguna ironía.
- Para nada. Tómelo con toda seriedad: si a la provincia llegaran esos 1.443 palitos...
- ¿Palitos?
- Así le decimos acá a los millones. Le decía: si a la provincia llegaran esos 1.443 millones, igual tendríamos déficit. Quizás no de 580 millones, pero seguro que habría.
- ¿Qué quiere decir con eso, que el peronismo administra mal?
- ¿Mal? No me haga reír. Son genios de la administración. Son capaces de hacer los malabarismos más insólitos, de estirar los presupuestos, de seguir sumando empleados en cada gestión, de “hacer caja” como nadie y encima, cuando es necesario, de hacerse los distraídos cuando la justicia condena a alguno de ellos por corrupción, así haya sido vicegobernador o diputado. Nadie vio nada, nadie se enteró, nadie lo denunció, pero tampoco nadie lo va a defender. Y así sigue la provincia, navegando entre ríos de nada.
- Me parece que hoy no tiene un buen día.
- No crea.
- Iba a preguntarle por el asunto de la Ley de Lemas, pero tal vez no tiene mucho ánimo para conversar sobre eso.
- ¿Qué quiere saber?
- En qué consiste, porque no tengo noción sobre eso.
- Es un sistema que permite que un partido (o “lema”) presente varios candidatos a una misma categoría, aunque propongan cosas diferentes, y luego los votos se suman en beneficio del que más respaldo obtuvo. De ese modo, partidos en crisis o con vertientes muy distintas entre sí, en lugar de fracturarse, pueden ir todos a la elección general y allí “que gane el más mejor”. O dado el caso, “el más peor”.
- Pero ¿por qué no solucionan sus diferencias en una elección interna?
- Ah, porque esto es Entre Ríos, Argentina, y para más datos, peronismo. Acá los problemas internos se solucionan en el ámbito público. En el ADN de esta gente no hay diferencia entre lo que es del partido y lo que es del Estado. Ambas cosas se confunden, la línea se les corre, no logran diferenciar. De hecho, lo hicieron un par de años atrás, con la Ley Castrillón. Y ahora es probable que vuelvan a hacerlo.
- Escuché también que es inconstitucional. Lo dijeron los radicales.
- Sí, claro, entre otros aspectos porque establece un voto indirecto.
- ¿Cómo es eso?
- Le doy un ejemplo, y para que no se me enojen los peronistas, lo hago con los radicales: un ciudadano vota dentro del lema “UCR” a un determinado candidato, que es progresista (o así se presenta) como podría ser Fabián Rogel. Pero el más votado dentro de ese lema es Sergio Montiel, que es bien de derecha. Pues bien, el voto de nuestro radical “progre” se termina contando a favor de Montiel. Eso es claramente inconstitucional, tergiversa el sentido del voto y establece una votación indirecta, que no está prevista en el texto constitucional entrerriano. ¿Entiende?
- Más o menos. ¿Cómo va a haber un candidato de derecha en un partido radical?
- Ufa. ¿Nadie le dijo que en la Argentina la palabra “radical” no tiene nada que ver con lo que dice el diccionario español?
- Pues no. ¿Radical no es aquel que es partidario de reformas extremas, o sea revolucionario?
- Acá no. Ya le dije, es Entre Ríos, Argentina. ¿Entendió el ejemplo?
- Clarito. Un candidato que piensa “negro” puede terminar apoyando a un candidato que piensa “blanco”. ¿Y por eso los radicales se oponen?
- Sí. Bah, vaya uno a saber. A veces se oponen, a veces no. Depende. Los peronistas en eso son más directos. Fíjese Taleb, el impulsor de la Ley de Lemas, no se anda con vueltas, su fundamento principal para presentarla es sencillito: “Al peronismo le conviene la ley de lemas”. En cambio los radicales, suelen esconder la mano: sino, vea la “reforma política” del Gobierno nacional... Una trampa destinada a fortalecer el bipartidismo. A eso los radicales no se oponen. Ni siquiera hablan del tema. Y para qué recordar que acá en Entre Ríos, hace apenas dos años, apoyaron al PJ en la Reforma de la Constitución, para que quedara allí el sistema de mayoría automática, por el cual un partido que ganó, así sea por un voto, tiene la mayoría de los diputados o de los concejales.
- Escuchándolo, me parece que cada vez entiendo menos. ¿No son opositores los radicales? ¿Cómo pueden haber apoyado eso?
- Seguramente piensan que les va a favorecer si se da vuelta la tortilla, es decir, si alguna vez ganan ellos.
- ¿Y cuando ganaron fue así?
- No, porque a la mayoría que tenían la perdieron porque empezaron a hacer todo lo contrario de lo que prometieron en campaña, así que se les fueron los de su propio bloque.
- No entiendo nada. ¿No me pondría todo esto por escrito? Me va a costar mucho incluirlo en el informe.
- Con gusto. Pero tendré que pedirle una colaboración. ¿O se va a ganar su sueldo, que seguro es en dólares, con mi trabajo?
- Me la vi venir. Ya veo que voy entendiendo cómo son las cosas en estas tierras. ¿Qué se puede esperar, de una provincia donde el Gobernador, en vez de gobernar, se dedica a otra cosa?
- ¿A qué se refiere?
- Lo dijo el propio Irnibarri.
- Urribarri.
- Como sea. Le leo: “Todos los días hago testimonio de fe peronista, esté donde esté, para mantener la posibilidad de que el partido siga siendo gobierno en beneficio de la gente”. ¿Cuándo trabaja, me quiere decir?
- Veo, casi con orgullo, que va aprendiendo de nuestra charla. Tengo que cortar.
- Hasta luego.